Usualmente me gusta comentar sobre las diferencias que se presentan al vivir en Chilangotitlan, entre ellas la diversidad de estereotipos. Y en ciertas ocasiones enfundo mis ciertas dudas existenciales al comportamiento de esta supuesta masa poliforme.
Yo siempre he pensado que antes de tomar el camino que todos siguen, debo preguntarme si en realidad vale la pena. En muchas ocasiones tiendo a ir en sentido contrario, pero no por lo que dicen los demás sino porque yo busco elegir mi destino. Y un día en chilangotitlan me di cuenta que no siempre se puede escoger, sin darte cuenta te encuentras caminando en un pasillo entre un mar de gente, y no puedes evitar ser parte de un solo cuerpo que se mueve hacia un cierto lugar (aclaro es movimiento no es avanzar hacia un verdadero destino). Fue desquiciante no poder detenerme, ni poder tomar el sentido contrario a toda esa gente, pero lo peor fue tenerme que conformarme a seguir el ritmo de aquella masa.
Sin duda algo esencial en nosotros es el reconocer olores, y en un ambiente repleto de plomo se pueden palpar mis aromas a un mas asquerosos, algo fétido o desagradables. No sé, si aun no pertenezco a esta manada, pero sus olores a no son aceptables para mi, cosa extrañas la mayoría de sus miembros sin duda lo toman ya como parte de ellos.
Y que decir que en todo momento te sientes en la jungla y no por los olores, sino porque se impone la ley del que no tranza no avanza, que feo es estar mirando a todos con cara de aquellos roedores que han tomado especial aprecio por su forma de reproducirse, comer carroña y vivir en las cloacas. Como no ver una rata en un anciano o en un niño, en mujer o en un hombre; como no esconder mi cartera.
Todo esto que escribo no es para quejarme de la situación de Chilangotitlan, sino lo que quiero plasmar es que son cosas comunes, tan comunes como el que un día te encuentres atrapado en una caja metálica detenida y tu entre mil carnes y el hedor propio de estas. Sin saber que la causa del encierro y el apachurramiento es porque un miembro disparejo de esta masa ignorante decide renuncia a ella, tirando su cuerpo a la vía. Cosa curiosa el lugar donde este personaje hallo la fuga perfecta para exterminar su vida es donde miles de verdaderos roedores tienen su casa.
Y no es de sentirse deprimido con esto pues sin duda podrás deprimirte al ver la gente que te pide dinero, mil jodidos y no solo de dinero, sino que también, son gente maltrecha del alma y del físico. Paraíso perfecto para abusadores o para que formar el espectáculo de la jaula de las locas. Uno que otro que pretende crecer como artista, niños o jóvenes que con un instrumento hacen faenas para agradar a la masa que casi siempre tiende a estar apática ellos. Aunque hay ocasiones donde no se cumple la regla de no hacerle caso a esos mis jodidos artistas del metro... hay quien sube con un violín y por el hecho de ser un instrumente no muy común en la raza, todos lo miran con cierto grado de rareza, aclaro no es raro ver a una mujer sin pies o sin ojos arrastrándose para poder sobrevivir de limosnas, es raro ver una mala entonación de un joven que sin duda aun le falta para ser un genio de la música; pero genio o no es una rareza la cual recibió mas dinero de que los demás.
Pero este circo no es de solo artistas de la música o fakires que hacen marometas para que su espalda caiga en vidrios. No... también existen los payasos, bufones que consiguen su disfraz a través del tiempo y la mugre, jóvenes que no pudieron escapar de lo podrido de la masa. Payasito de un pie descalzó que llevabas el cemento en tu mano negra, no sé que tanto hiciste reír a ese publico apático, no sé cuanto desgarraste su corazón cuando peleabas con tus demonios imaginarios. Pero lo que si vi es que tan sólo la masa trato de no hacerte caso, golpeando tus sentimientos con la indiferencia, con la apatía que te hundió en ese traje de drogadito.
Es doloroso saber que estamos en un lugar así, pero puedes reflexionar lo que ves al ritmo de cha cha cha, como en una especie de película donde tu eres la cámara y la forma mas sencilla de asimilar todo esto es con música, la cual identifica a la grandiosa masa, como una bandera entre sus miembros, medicina perfecta que alivia culpas y pecados de la masa. Bueno puedes también ver esto en una pantalla grande, en el famoso cine de temporada, películas tan iguales y faltas de imaginación que te muestra esta realidad de una forma burlesca que solo te dice que tu identidad es solo esa basura y no los valores que aun quedan, escondidos pero hay mucho que rescatar de ellos.
Para cerrar tu día, la música de cha cha cha se transforma con el tiempo en otro ritmo, en una canción que solo es parte de este mal pintado cuadro “Fue en un cabaret donde te encontré, bailando... vendiendo tu amor al mejor postor soñando” ... Sueña masa, sueña que no eres una prostituta de la corrompida sociedad de chilangotitlan. Sueña en historias donde el heroísmo, la igualdad, la hermandad, honestidad son parte de las oportunidades de todos tus miembros.
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